Publicado en El Mundo, columna Mayoría selecta, 13 septiembre 2026.

Javier Gomá Lanzón
Hubo alguien que, por halago de la fortuna, fue bendecido con cuantos bienes ofrece la vida: los tenía todos sin faltarle ninguno. Según cuenta Herodoto, eso le pasó a Jerjes, rey persa. Pero he aquí que al contemplar éste su poderoso ejército reunido al pie del monte Abido, expresión de su inmensa gloria, se echó a llorar. Precisamente porque la suya era la mejor coyuntura que puede darse en este mundo, favorecido por la buena suerte, tomó plena conciencia de la invariable estructura humana. «En cien años todos muertos», dijo. Quien alcanza este conocimiento estructural está obligado a renovar algún día sus antiguas fuentes de sentido, no por vía de dar más profundidad a la existencia sino acaso menos, aprendiendo a hallar gusto en lo meramente coyuntural y dejando en suspenso el enfático porqué. Si la vida se parece a una comedia, representémosla con nobleza y hagamos un buen papel.


