Publicado en El Mundo, columna Mayoría selecta, 3 mayo 2026.

Javier Gomá Lanzón
Hasta hace poco, la población mundial estaba sumida en un oscuro anonimato, condenada al olvido perpetuo. Sólo una porción ínfima de varones sobresalientes –políticos, santos, artistas– poseían un perfil, generalmente producido por otro y con frecuencia de carácter monumental: pirámide de Keops, Columna de Trajano, retrato de Carlos V por Tiziano, rostros presidenciales esculpidos en las Montañas Rocosas. Nuestra democracia liberal repudia esta injusta discriminación y reconoce la misma dignidad de todos por igual. La tecnología ha venido oportunamente a materializar este triunfo del principio igualitario al permitir que hoy todo el mundo tenga su perfil en redes, creado por uno mismo sin mediadores mediante la selección de foto y biografía de su preferencia para la construcción de su identidad social (autopoiesis). Ni la vulgaridad nauseabunda de tantos perfiles ni la profusión anómala de los anónimos desmienten la magnitud de la reparación histórica ni enfrían esta universal alegría de ser.


