Publicado en El Mundo, columna Mayoría selecta, 27 septiembre 2026.

Javier Gomá Lanzón
Sólo nos es posible vivir en primera persona del singular, pero hemos nacido de esa primera persona del plural que son los padres y vamos formando con el tiempo otras personas plurales de nuestra elección: una familia, una red de amigos, una empresa. Cada uno de estos nosotros surgió para alcanzar un bien que trasciende al individuo y que sólo disfrutan quienes se comprometen seriamente con sus fines superiores. El compromiso no se contrapone a la libertad, sino que, al contrario, la lleva a cumplimiento. Por eso declararse libre y sin compromiso denota el infantilismo psíquico de quien no está aún preparado para permanecer fiel a sus decisiones. Peor es el compromiso sin libertad propio de súbditos obligados a alienarse en el altar de algún colectivismo. El único estado que define debidamente al ciudadano en plenitud de facultades y señor de sus actos es el de libre y con compromiso.


